Theo rompe con una cabalgada el atasco del juego por el centro

El Alavés renuncia a las llegadas por las bandas y acumula un exceso de piezas en la frontal

B. Mallo - Domingo, 19 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:13h.

Vitoria- El Deportivo Alavés se había caracterizado durante toda la temporada por un estilo muy reconocible en el que las bandas tenían preponderancia a la hora de encarar la ofensiva y no se perdía demasiado tiempo en la circulación de balón antes de buscar a extremos o laterales por los costados para, desde allí, mandar servicios al área. Una tendencia que quedó rota por completo ayer, sobre todo durante una primera parte en la que el equipo vitoriano se volcó por el centro mediante la acumulación de muchos jugadores que convirtieron el fútbol en un embudo sin salida en la frontal del área. Un corsé en el que los de Mauricio Pellegrino se encontraban tremendamente incómodos y que Theo Hernández se encargó de hacer saltar por los aires con una cabalgada excepcional que culminó con una precisa asistencia para el decisivo gol de Deyverson en los que supuso una afortunada vuelta al estilo que tan buen rendimiento ha dado a este Glorioso.

El preparador argentino apostó de inicio por dos extremos como Romero e Ibai Gómez que juegan a pierna cambiada y tienen tendencia a buscar posiciones centradas. Esta cuestión dejaba abiertos los carriles a los laterales, pero tanto Femenía como Theo estaban muy contenidos al saber que no contaban con ayudas defensivas -el caso del alicantino fue el más llamativo, ya que Toquero suele ser un apoyo excepcional y ayer Yuri generó muchísimo peligro son sus llegadas- por delante al actuar los teóricos extremos como interiores. Esta situación propició que las alas albiazules, el mejor argumento ofensivo de este equipo, quedasen cortadas.

En contra de su costumbre, el Alavés amasó el balón en exceso. Y, en muchas ocasiones, ni siquiera puso el balón en el área desde las bandas cuando tenía situaciones ventajosas. La acumulación de jugadores en el pasillo central -Romero, Ibai, Camarasa, Llorente, Manu...- generaba la desaparición de los espacios. Y, con ello, un cortocircuito que propició varias pérdidas muy peligrosas.

Ese atasco lo dinamitó Theo cuando arrancó su particular moto y se inventó los espacios a base de atropellar oponentes. Una cabalgada descomunal de más de medio campo en la que fue dejando atrás rivales para servir un centro medido al pie de Deyverson. Un premio al regreso a los orígenes, al despliegue de esas alas tan peligrosas.