Belén Martínez Burgos representante del consejo social de Vitoria-gasteiz

“En Vitoria, estamos bastante adormecidos en participación. Hay que dar más visibilidad al Consejo Social”

El Consejo Social quiere ser más visible y, para ello, se dará a conocer en redes sociales. También hará un proyecto piloto de difusión selectiva de información.

Agurtzane Salazar Josu Chavarri - Domingo, 19 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:13h.

vitoria- La presidenta de la Comisión Ciudadana Antisida de Álava Belén Martínez Burgos (Vitoria, 1969) ha sido recientemente elegida junto a Pilar Redondo (Secot Álava) representante del Consejo Social de Vitoria-Gasteiz, el órgano de participación ciudadana que anteriormente contaba con una única presidencia. El objetivo de este cambio es no centralizarlo en una única cabeza visible, sino en dos para hacerlo más llevadero. La frase que más repite Martínez es la de que hay que participar más. Esta trabajadora social predica con el ejemplo haciéndolo desde la Comisión Ciudadana Antisida de Álava, el elkargune de Salud y ahora en el Consejo Social. “Me parece importante estar allí, en todas las asociaciones y barrios que representan a la ciudadanía vitoriana y a sus necesidades”, insiste.

¿Se atreve a hacer un boceto de la ciudad de Vitoria en cuanto a participación?

-Estamos bastante perdidos en Vitoria, yo creo. Y adormecidos por mensajes que nos llegan desde todos los lados, no quiero decir que sean banales, pero no reflejan la realidad. Hay que despertar para ver qué es lo que podemos cambiar. Y esto es responsabilidad de las asociaciones. Hay conciencia asociativa en Vitoria muy grande, en muchos barrios, pero mueve a poca gente, nos quedamos individualmente con nuestras preocupaciones personales. Y tenemos que empezar a plantearnos que desde nosotros, como jóvenes, por ejemplo, que se puede oír la voz de lo que pensamos.

¿Cómo ven los ciudadanos al Consejo Social?

-Yo creo que se desconoce mucho. Te puedes imaginar lo que es, pero no es algo que la ciudadanía conozca. Y es una pena porque realmente hay personas que representan a colectivos y me parece muy importante y necesario. Hay que visibilizar el Consejo Social y también que la ciudadanía sepa que puede influenciar en la política de la manera en la que se pueda. Que sepa en qué trabaja el Ayuntamiento de Vitoria y en qué consiste el Programa Hobetuz, por ejemplo.

¿Cómo se puede hacer el Consejo Social más visible?

-Se quiere hacer una campaña a través de Facebook para que las personas conozcan lo que hacemos porque el Consejo Social representa a muchas necesidades y eso es lo importante, que haya ese ir y venir de información.

¿Va a haber otras novedades para dar a conocer el Consejo Social?

-Se va a hacer una campaña de comunicación de manera que la ciudadanía pueda conocer el actual sistema de participación y sobre la posibilidad de que pueda colaborar en él. Se compone de un programa de radio, los lunes, en el que se da cuenta de las diferentes convocatorias y sus diversos aspectos, y la notificación de Facebook, como canal informativo. También se va a poner en marcha un proyecto piloto de difusión selectiva de información de manera que la ciudadanía pueda establecer sus preferencias. Será en un barrio, que no sé si está elegido ya, en el que a través de un centro cívico, las personas puedan apuntarse para recibir información de temas de interés de Vitoria, como medio ambiente.

¿El Ayuntamiento y el Consejo Social están lo suficientemente coordinados o se puede mejorar su relación?

-La coordinación siempre se puede mejorar. Por mi parte, la valoración que he tenido de los políticos es que se valora lo que hacemos. Porque acercamos la realidad y necesidades, por muy cotidianas que sean. Creo que es importante que estén los políticos en elkargunes para ese debate continuo. Por ejemplo, si antes de ir a una comisión en la que se tenga que hablar de problemas de aparcamientos, van al elkargune al que lo debatan, tienen la información mucho más directa. Es el complemento perfecto para que los políticos puedan sacar la realidad.

¿Hay alguna otra herramienta que favorezca más la coordinación?

-Hay que mejorar los canales de comunicación y, sobre todo, cómo se difunde la información. Se puede pedir en algún momento concreto a algún político explicaciones o información sobre algún tema que desconozcamos como se esté realizando. Y yo creo que eso debería estar disponible. Por ejemplo, en el informe preceptivo de los presupuestos de diciembre la crítica que hicimos es que pusieran las cuentas más claras para que todos nos entendamos. Y nos han respondido por escrito. Hemos tenido la suerte de que la jefa de gobierno dé una respuesta, antes de que acabe el año y nos dice que están trabajando por mejorarlo. Creo que es la primera vez que ha pasado, antes de que acabe el plazo. Otra crítica es respecto al proceso del Presupuesto, para que haya tiempo suficiente para que las propuestas de los elkargunes puedan llegar al informe, porque el calendario para hacerlo era muy apretado, en unas dos semanas. Y el Consejo Social no se puede convocar en dos semanas y menos con el puente de diciembre y la Navidad.

Una de las críticas que se ha hecho al Consejo Social es que queda bien desde el punto social y legal, al nacer en 2006, fruto de una ley estatal, pero que realmente estaba desaprovechado.

-Son procesos, no es fácil cambiar las cosas en un año ni en cinco. Esos fallos pueden explicarse porque eran sus inicios. Pero el Consejo Social no se puede concebir como un órgano con integrantes floreros y con un Ayuntamiento que no tenga en cuenta las propuestas. De ahí la gran renovación del Consejo el pasado año, con la inclusión de las personas que forman parte de los órganos de participación. Ahora aglutina más la realidad y las necesidades porque es cercano.

Precisamente, este 2017 el Consejo Social ha aprobado incluir al Síndico como integrante de este órgano.

-Es una propuesta sumamente interesante. Nos aportará información legal y experiencia vecinal como representante y nosotros le aportaremos la realidad vecinal. Un órgano que aglutine a barrios y asociaciones no se entiende sin él.

¿Se plantea incluir a otra figura clave del municipio?

-Ha habido un debate por incluir a alguien que represente a la Mesa de Comercio y Hostelería, para que represente el aspecto empresarial de la ciudad, que nos falta.

Desde el Servicio de Participación Ciudadana se hace una reflexión sobre la dedicación que se está pidiendo a las personas del Consejo Social, ya que actúan en representación de otros órganos y, a la vez, de sus organizaciones en los elkargunes y auzogunes...

-Sí, exige dedicación, pero me siento apoyada y valorada por los técnicos. Por eso es fundamental el apoyo del Servicios de Participación.

El Consejo Social también fue el que solicitó que tres millones del presupuesto municipal de 2017, serían decididos por los vitorianos. Hay 15 proyectos pero teniendo en cuenta que estamos a mediados de marzo, ¿es posible ver cómo se hacen realidad este año?

-Se está exigiendo que el Ayuntamiento cumpla lo que se ha comprometido, que eso sea real y que se lleve a cabo.

La nueva ley también permite que cualquier vitoriano pueda presentar una propuesta para una consulta popular...

-Es bastante novedoso, que la gente empiece a hablar de participación. El tener esa herramienta de participación y preguntarles es fundamental, aunque luego no vaya a misa.

¿Conoce si se han presentado ya temas para la consulta, teniendo en cuenta que el plazo para hacerlo acaba en marzo?

-Pues desconozco, pero seguramente habrá que incidir en más campañas de comunicación para dar a conocer la consulta popular.

Otra novedad es el turno popular en los plenos.

-Me parece estupenda esta iniciativa que permite dirigirse en primera persona a los responsables políticos de la ciudad. Las necesidades se van atendiendo mientras van surgiendo. Y las personas afectadas son las más indicadas para hacerlo.

En 2013 el antiguo presidente del Consejo Social, Miguel Ángel Ruiz, dijo que hay una pobreza invisible de la ciudad. ¿Está de acuerdo?

-Sí, completamente de acuerdo. Hay colectivos y personas que no se ven, pero son reales. Desde mayores, reclusos que salen de la cárcel, personas con enfermedad mental, a personas que han perdido el trabajo. Los jóvenes que no encuentran trabajo y no pueden salir de la casa de los padres es otra pobreza encubierta. Hacerles visibles es otro reto de la cultura de la participación.