uno más de la manada durante dos años

El niño salvaje de Sierra Morena

Marcos Rodríguez Pantoja narra en Zuia su experiencia de vida entre lobos, como uno más de la manada, abandonado en la sierra

Un reportaje de Pablo José Pérez. Fotografía DNA - Miércoles, 3 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:12h.

Once años vivió entre lobos, abandonado en las profundidades de Sierra Morena, integrado como uno más en una manada de estos animales. De él se ha filmado una película y se han escrito obras literarias. Ahora será él mismo quien cuente su experiencia en Zuia, un hecho insólito ya que, a pesar de su edad, “sigue llevándose mejor con los perros que con las personas”, según cuenta una persona que lo conoce bien en la comarca.

Conocido como El niño salvaje de Sierra Morena ofrecerá mañana a las 19.30 horas una conferencia en el Ayuntamiento de Zuia, promotor de la iniciativa, dentro de una serie de actos que se extenderán durante el fin de semana. Gracias a estos actos, podrá conocerse de primera mano el relato de una vida repleta de vivencias duras y singulares.

Marcos Rodríguez Pantoja, tras sus primeros siete años de una vida dura y llena de malos tratos, fue vendido o entregado a un cabrero. Viviendo en una cueva, falleció éste y el niño quedó abandonado en medio de la naturaleza de Sierra Morena. Más tarde fue encontrado en 1965 por la Guardia Civil, tras once años viviendo en completo aislamiento de los seres humanos y con la sola compañía de la naturaleza y una manada de lobos que lo acogió. Había perdido la capacidad de hablar y su socialización fue más dura que la propia vida anterior.

El antropólogo y escritor Gabriel Janer Manila estudió el caso de Marcos y, entre noviembre de 1975 y abril de 1976, entrevista a Marcos Rodríguez con el objeto de estudiar las medidas educativas necesarias para su integración, tras sufrir un duro abandono ocasionado por un contexto socioeconómico de extrema pobreza. El investigador destacó también que la supervivencia de Marcos fue posible gracias a las destrezas adquiridas en la etapa previa a su abandono, así como a su extraordinaria inteligencia natural. Durante su aislamiento aprendió los ruidos de los animales con los que convivió, y los empleó para comunicarse con ellos, mientras, poco a poco, abandonó el lenguaje humano. Su vida ha sido objeto de varias obras literarias y de cine.