Una caravana que abre fronteras

Melilla, una ciudad desbordada, se convertirá en el punto de destino de un nuevo viaje solidario con los refugiados

Un reportaje de Alex Zubiria - Sábado, 15 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:12h.

Melilla se ha convertido en un punto de encuentro involuntario para muchos refugiados que huyen con la mirada puesta en Europa de las guerras y la pobreza en sus países. La ciudad se ha visto desbordada y los Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) y los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) se encuentran desbordados y en una situación de total precariedad.

Con el objetivo de denunciar las políticas migratorias de los países europeos, numerosas personas salieron a primera hora de ayer desde Gasteiz, Bilbao y Donostia rumbo a Melilla bajo el nombre Abriendo fronteras. El viaje, organizado por el movimiento Ongi Etorri Errefuxiatuak, constará de nueve días de trayecto al que se irán sumando más personas de otras organizaciones, hasta llegar a un total de 450.

Pero esta iniciativa no solo se limita a denunciar. “En realidad podríamos decir que tenemos tres objetivos”, indica Kepa Guevara, uno de los miembros de la expedición. “Por un lado está la demanda, por otro, concienciar a la sociedad y, por último, querer trasladar nuestra solidaridad con toda la gente de allí”, manifiesta.

Para Ongi Etorri Errefuxiatuak la situación en los centros de Melilla es inadmisible. “Hay chavales que prefieren estar en la calle antes que en los centros”, explica Javier Bartolome, otro de los que han iniciado el viaje. “Sabemos que hay menores recluidos ahí y no los trasladan al Estado, cuando la ley indica que estos deben ser tutorizados por, en el caso de aquí, la Diputación”, indica Bartolome.

Al parecer, esta medida permite al Estado retener a cada menor hasta que cumpla los 18 años y entonces poder expulsarlo a su país. “Lo que supone una violación de los derechos humanos”, señala. No obstante, España tiene excluidos los territorios africanos de la firma y de este modo las medidas no afectan a Melilla.

“Pero hay mucho más, la violencia sexual que sufren las mujeres durante su travesía hasta Europa, las condenas, incluso a muerte, de gays y lesbianas en muchos países africanos y, sobre todo, las expulsiones en caliente que realiza el Gobierno español”, expresa Bartolome.

“Son espacios de no ley que hay que demandar”, añade al respecto Guevara, indicando que en muchas ocasiones los gobiernos miran para otro lado, cuando es evidente que nos beneficiamos de la inmigración. “Son ellos los que cogen trabajos que nosotros rechazamos, los necesitamos para nuestra propia economía”, sostiene.

A parte de estas denuncias, existen otras razones de peso para organizar una caravana como esta, como son la xenofobia creciente en Europa contra el inmigrante o las muertes en la frontera de mujeres mula. “Marruecos no reconoce Melilla y su ley indica que se puede cruzar la frontera con todo lo que se lleve encima. Eso ha perjudicado principalmente a las mujeres, cargadoras de todo tipo de cosas, y que se ha traducido en lo que va de año en tres muertes a causa de avalanchas humanas”, afirma el miembro de la travesía.

Reacción humanaLas reivindicaciones de la caravana se van a notar en cada día del trayecto. Tras su salida, ayer mismo hicieron un alto en el polígono ubicado en el parque natural de las Bardenas Reales denunciando las guerras y el negocio armamentístico. “Son el origen de todo problema migratorio, ya que las personas que quieren llegar a Europa están huyendo de las guerras”, indica Bartolome.

Madrid, Sevilla, Algeciras, Tarifa y Málaga también serán durante los próximos días lugares de concentración, hasta finalmente llegar el martes a Melilla. “Tenemos que mostrar nuestra solidaridad, decirle a la gente que los inmigrantes no son bichos raros, no vienen a quitarnos el derecho, solamente buscan un lugar mejor para vivir”, afirma Guevara.

Quizás uno de los principales problemas de no llegar a concienciar del todo a los europeos sobre las políticas migratorias actuales, más si cabe en una Europa como la de ahora con el aumento de fuerzas xenófobas, acabe dando como resultado la indiferencia. “En el momento en el que dejemos de ser sensibles, la batalla estará pérdida”, dice Bartolome, añadiendo que “tenemos que conseguir hacer que esta situación se sienta como propia”.