Ángel Borja Biólogo marino, investigador de Azti y Premio europeo de Educación Ambiental

“La supervivencia de la especie humana depende del mar”

Su compromiso con la transmisión del conocimiento entre colegas de la comunidad científica, estudiantes y la sociedad en general le ha valido el Premio europeo de Educación Ambiental.

Una entrevista de J.Fernández Fotografía Azti - Miércoles, 2 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

Bilbao-Es el momento de despertar la conciencia individual y social, y pasar a la acción local y global también en el medio acuático. Porque el planeta Tierra es sobre todo el planeta azul y porque, como insiste Ángel Borja (Donostia, 1959) el ecosistema marino regala a la especie humana recursos y servicios -absorción de CO2, oxígeno, alimentos, bienestar,…- “que si tuviésemos que pagar por ellos nos costaría bastante”. “El mar es agradecido cuando le ayudamos a no degradarse” subraya, al tiempo que ilustra sus afirmaciones con ejemplos cercanos: la progresiva recuperación del Nervión o el Urumea, la gestión de la pesquería de la anchoa, la huida del alga gelidium corneum de La Arena, La Zurriola,… y unas playas que verán reducida su superficie hasta un 30% debido a la subida del nivel del mar.

¿Es necesaria la educación ambiental entre la ciudadanía?

-Sí, y cada vez más. Incluso ir más allá. Ahora ya se habla de alfabetización marina.

¿Perdone?

-Es hacer que la gente no solo conozca, sino que además cambie su actitud sobre cómo vemos el mar y nuestra relación con el mar.

Enfocar nuestra conciencia…

-Es educar, no solo informar. Lo mismo que en el medio terrestre se habla de utilizar más el transporte público, pues en el medio marino sería algo similar. Por ejemplo, no abandonar una colilla en el medio [su degradación puede tardar hasta 25 años].

Esa alfabetización será para todas las edades…

-En efecto. En el proyecto europeo en el que estamos trabajando hablamos de que para cada actitud que quieras cambiar hay que buscar cuál es el público objetivo. En algunos será la ciudadanía en general, en otro serán los pescadores o los capitanes de barco que hacen transporte marítimo o los turistas o los niños…

Y después de más de treinta años evaluando el estado del medio marino, ¿cuál es el estado de salud de la fachada cantábrica?

-La gente que tiene una cierta edad sabemos cómo estaban nuestra costa y nuestros estuarios en los años 60-70 y cómo están ahora: muchísimo mejor. El Urumea, el Oria o el Nervión eran lugares donde no había vida, había muchísima contaminación y eso se ha revertido. En general, la costa cantábrica y el Golfo de Bizkaia están en bastante buena situación y esto de debe a que fundamentalmente no está tan degradado como parte del Mediterráneo por el turismo. Además es un mar abierto, con buena renovación, oleajes, la contaminación se dispersa y diluye mejor que en otros cerrados como el Báltico… Y en los últimos veinte años, con el saneamiento y la depuración de aguas se ha avanzado muchísimo.

¿Y hay puntos en los que mejorar?

-Sí, todavía hay lugares que desgraciadamente no han completado el saneamiento. En el caso de Bizkaia, es claro el estuario del Oka, en Urdaibai. Le falta por completar el saneamiento, las depuradoras y los interceptores para evitar los vertidos al estuario. Pero ojo, también es necesario saber que los sistemas tardan un tiempo en recuperarse. No es inmediato. Sabemos que lugares muy degradados tardan entre 15 y 20 años en recuperarse. Es lo que está sucediendo en el Nervión, que se ha recuperado bastante pero todavía queda.

¿El propio ecosistema se cura de alguna forma de las heridas?

-Una vez que hacemos la depuración de las aguas y retiramos todos los vertidos que van al estuario o al mar como la materia orgánica, los nutrientes o los contaminantes, la recuperación de la columna de agua suele ser bastante rápida. Y es entonces cuando empieza la sucesión biológica: crece el plancton, la flora y fauna del fondo, luego vienen los peces que se alimentan de esa flora y fauna, las aves,… Es toda una sucesión ecológica.

Y eso teniendo en cuenta que el causante...

-Pero es que el ser humano también puede hacer cosas. De hecho se están recuperando hábitats degradados como el Barbadun, en Bizkaia, con sus zonas de dunas y marismas donde había depósitos de combustible. O en Gipuzkoa, donde Plaiaundi ha sido recuperado como zona para aves de importancia internacional… Ayudar a los hábitats favorece la recuperación de la biodiversidad.

¿Los científicos valoran la posibilidad de que se agoten las especies pesqueras comerciales?

-Lo veo difícil. Es evidente que algunos stocks sí están en peligro. Y tenemos el ejemplo de la anchoa de hace unos años, pero tomando medidas de gestión oportunas [cierre de la pesquería entre 2005 y 2009] se ha recuperado.

Una lección.

-Si se hacen las cosas bien y un recurso se gestiona y explota de forma sostenible, los stocks pesqueros habituales como el bonito, la anchoa, el verdel o la merluza no desaparecerán. No tiene por qué haber problemas de desaparición si se gestionan bien.

¿Han constatado que alguna especie pueda estar en peligro debido a los usos y abusos del medio marino o al cambio climático?

-Especies pesqueras que yo sepa no. Pero algas, y es una que se utilizaba comercialmente para su transformación como agar-agar, sí. Es la gelidium corneum, una alga roja que históricamente se ha recogido en la playa de La Arena, en La Concha, La Zurriola, Hondarribia,… Se recogía en otoño y ha disminuido mucho en los últimos 15 años debido fundamentalmente al cambio climático.

Cuando dice mucho…

-Hacemos el control de su biomasa desde 1986 y de forma anual desde 1992. Ha pasado de las 17.000 toneladas que había entre Orio y Hondarribia en los años 90, a las 4.000 toneladas de estos últimos años. Ha disminuido drásticamente y no solo eso, sino que ha cambiado el paisaje submarino. Antes era una dominancia de esta alga que estructura las comunidades y ahora ha desaparecido hasta los 7 metros y ha sido sustituida por otras algas.

¿Por qué la ciudadanía no percibe la importancia de los recursos y servicios que ofrecen los ecosistemas marinos?

-Esa es una idea que nosotros también teníamos, pero curiosamente hay una chica haciendo una tesis sobre la recuperación de los servicios ecosistémicos en el estuario del Nervión. Ha hecho encuestas a usuarios de playas y curiosamente más del 40% reconoce que sabe lo que son los servicios ecosistémicos, lo cual nos sorprendió.

¿Y qué son?

-Todo aquello que el ecosistema marino nos puede dar y que si tuviésemos que pagar por ellos nos costaría bastante. Por ejemplo, la autodepuración que produce el mar. El Golfo de Bizkaia es un mar que diluye y recicla bien los vertidos, hasta cierto punto. Si tuviéramos que hacer esto con una depuradora nos costaría dinero. Otro, por ejemplo, la captura de CO2 de los gases de efecto invernadero. Y otros muchos más como los alimentos que nos da el mar, el turismo, tomar el sol, nadar,… Son servicios que no podemos evaluar monetariamente pero que tienen un valor en sí mismo.

Antes mencionaba el cambio climático. El Gobierno Vasco tiene previsto promulgar una Ley vasca de mitigación y adaptación al cambio climático. ¿Qué aspectos deberían ser irrenunciables?

-Tenemos que prevenir y adaptarnos. Por ejemplo, con respecto a las infraestructuras, a la seguridad de la ciudadanía, a temas relacionados con la depuración de aguas, vertidos, saneamiento. Habrá que adaptarse porque con la subida del nivel del mar necesitamos tomar medidas que prevengan esto hasta mediados-final de siglo.

Y el nivel del mar no para de subir.

-En los últimos 50 años ha aumentado unos 10 centímetros y se calcula que de aquí a final de siglo para el País Vasco la subida será de entre 50 centímetros y un metro, más o menos. Habría que adaptarse a todo esto. Las playas confinadas, las que tienen un muro detrás, se reducirán. Se calcula que la superficie de las playas del País Vasco se reducirá un 30%. Por eso será necesario que seamos conscientes de que no podremos construir en lugares que en unas décadas estarán inundados.

En todos estos años ligado a la investigación de estuarios, mares y océanos, ¿cuál es la lección que ha aprendido del medio acuático?

-Muchísimas, pero me quedo con que el mar es agradecido cuando le ayudamos a no degradarse;y que hay que tener cuidado con lo que hacemos porque hay puntos de no retorno en que es muy difícil recuperar un medio degradado. Tenemos que cuidar el mar y ser conscientes de que la supervivencia de la especie humana depende del mar. Hablamos siempre del planeta Tierra pero es que el mar ocupa un 70% de la superficie;y la mayor parte del oxígeno que respiramos viene del mar….

Tengo que preguntarle por el rechazo de Donald Trump al Acuerdo de París.

-Es una tragedia. Es inconcebible que todavía haya políticos y asesores que nieguen cosas como el cambio climático. Es una posición absolutamente egoísta que sufriremos todos, incluidos los propios americanos. Es absurdo que alguien se empecine en negar la evidencia. El problema es que los políticos en general tienden al muy corto plazo. Seguir por esa senda nos lleva al desastre.