cesta punta

El Hambre de Xabier

Barandika juega hoy la final del Grand Slam de Gernika, donde comparte viaje con el alavés Ekhigoi Martínez, la revelación de la temporada 

Igor G. Vico - Sábado, 12 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

Bilbao- El Gernika Jai Alai es un templo de la cesta punta en el que el aroma a mimbre invade cada palmo de terreno. Del negro de las paredes del emplazamiento gernikarra se invadieron los proyectos del frontón Bizkaia de Bilbao, la cancha más grande de Euskadi, y el contagio pintó de riguroso luto el tapete de la Villa. En el Gernika Jai Alai se criaron multitud de puntistas con hambre de títulos, entre ellos Gonzalo Beaskoetxea, que lleva la escuela de la localidad, su hijo Diego y muchísimos más. De nuevo cuño son el delantero Xabier Barandika (1990) o el zaguero Unai Lekerika (1994) -enrolados en la promotora Gernika Jai Alai dentro del Jai Alai World Tour-, dueto temible en aficionados y que dio un salto de 7.000 kilómetros al profesionalismo a finales de 2015 con el viaje a Dania Jai Alai. El puntillero, que estuvo presente en la pasada edición del circuito vasco estival, afronta hoy, a partir de las 21.00 horas, uno de los encuentros más emocionantes de su carrera en la cancha que le vio nacer: la final del Grand Slam de Gernika.

Barandika estará acompañado por el zaguero alavés Ekhigoi Martínez y se medirán a Jean Olharan e Imanol López, el zaguero más rompedor del panorama, en busca de la gloria. Los representantes de Jai Alive parten como favoritos por la experiencia acumulada en años de disputa en la élite. Los de Gernika Jai Alai, de sorpresa en sorpresa, vienen con el cuchillo entre los dientes. Desvela el delantero local que “este Grand Slam es el campeonato más importante del Jai Alai World Tour junto al de Hondarribia y es especial. Además de eso, para mí que soy de Gernika, jugar en casa es impresionante. Hemos dado dos sorpresas y ganar el torneo sería rematar la faena, increíble”.

Y es que, Barandika y Ekhi partieron como víctimas en las citas de cuartos de final y de semifinales. En la primera eliminatoria tumbaron a Aritz Erkiaga, el capo de Miami, y Lekerika (11-15 y 10-15). En la segunda, Diego Beaskoetxea, el primer espada local, y Eric Irastorza cayeron bajo su yugo (10-15 y 11-15). “La victoria sobre Beaskoetxea-Irastorza fue una gran sorpresa. Bajo mi punto de vista, antes de verles jugar, eran los máximos candidatos a llegar a la final. En la contienda jugamos bien, ellos no supieron salir a la cancha y nos acabamos llevando el gato al agua”, desgrana el vizcaíno, quien analiza que “es una pareja que siempre es favorita. Cuando supe que íbamos a enfrentarnos a ellos, me generó una gran ilusión, porque jugaba en casa contra Diego, que es mi primo y mi amigo. Aun así, éramos conscientes de que para poder ganarle teníamos que hacer todo bien. Si no, era imposible”. El aprendiz ganó al maestro. “Todavía me queda mucho por aprender, así que seguiré siendo el discípulo durante bastantes años”, analiza entre risas. A pesar de ser vecinos y componentes de la plantilla de Dania, no hay “ningún pique”. “Eso sí, los dos queríamos vencer en Gernika”, desgrana el puntista.

Sobre su compañero en la zaga, considerado la revelación en México y en el verano vasco, Barandika sostiene que “solo lleva una temporada como profesional, pero Ekhi está haciendo un gran papel. Con 25 años es un veterano en la cancha. Sabe lo que tiene que hacer y juega muy cómodo. Nos compenetramos bien. Tenemos buena comunicación”. El dueto “nunca” había compartido gerriko.

aterrizaje en la éliteXabier Barandika entró en la plantilla de Dania Jai Alai el curso pasado y “en poco tiempo” pasó de novato a estar entre los estelaristas. “Al principio no se me hizo tan duro el escalón entre las dos categorías. Sin embargo, al regresar y empezar la temporada de este año entre los de arriba, sí que noté la diferencia. He ido a eso, a buscar el mayor nivel y a seguir trabajando”, recita el gernikarra, quien revela que en la temporada estival se está sintiendo “con más soltura”. “Este año me veo más tranquilo jugando. En 2016 pecaba de exceso de nervios. Los jóvenes hemos venido con ganas de demostrar que también jugamos. No nos vamos a achantar ante nadie”, finaliza. Barandika aspira a ser profeta en su tierra. Tiene hambre de título.