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Famosos, narco y opacidad en un nuevo escándalo mexicano destapado por EEUU

El futbolista Rafa Márquez o el cantante Julión Álvarez están en el punto de mira

Sábado, 12 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:11h.

NARCOTRÁFICO- Famosos del calibre del futbolista Rafa Márquez o el cantante Julión Álvarez se han convertido en carne de cañón mediática por su supuesta relación con Raúl Flores, un capo al que EEUU compara con el Chapo en un caso en el que México, una vez más, da muestras de secretismo, incluso descontrol.

¿Quién es Raúl Flores Hernández, alias el Tío? Se preguntaba gran parte del país después de que una investigación del Departamento del Tesoro y la Agencia Estadounidense Antidrogas (DEA) salpicara a 22 mexicanos, entre ellos dos iconos nacionales, y 43 empresas.

Para Estados Unidos, Flores Hernández era un capo poco conocido pero muy poderoso, de la talla de Joaquín el Chapo Guzmán.

Su captura con fines de extradición se produjo el pasado 20 de julio en Zapopan, Jalisco. Es requerido por una corte de Columbia por distribuir más de cinco kilogramos de cocaína, reveló la Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía) 12 horas después de que explotara la bomba informativa.

En 2013, Flores Hernández estuvo en un penal federal por delincuencia organizada y operaciones con recurso de procedencia ilícita, pero salió libre en 2015.

No figura tampoco entre los 122 objetivos prioritarios del Gobierno mexicano y, desde la PGR, tan siquiera tenían, o querían proporcionar, una ficha del supuesto criminal.

“Es preocupante que no haya estado en el ojo de la autoridad nacional”, dijo el penalista Gabriel Regino, quien opinó que este caso “les pasó de noche”.

A través del cantante Julión Álvarez, el caso afectó al mismísimo presidente, Enrique Peña Nieto, que esta semana visitó el Cañón del Sumidero junto al gobernador de Chiapas y al intérprete.

Una fotografía que Peña Nieto publicó en sus redes sociales testimoniaba la excursión, pero este miércoles fue eliminada de sus cuentas, no sin antes viralizarse este intento infructuoso de proteger su imagen.

La opacidad institucional se suma a una cierta sensación de descontrol, de improvisación. Flores Hernández estaba preso en un penal de la Ciudad de México, en calidad de extraditable, pero sin más vigilancia que un custodio y en convivencia con otros reos.

“No sabíamos el nivel (de peligrosidad), el sistema penitenciario no tenía esta información”, reconoció el pasado jueves la secretaria de gobierno de la capital, Patricia Mercado.

Poco después el capo fue trasladado al penal de máxima seguridad del Altiplano, en el céntrico estado de México, famoso tras la espectacular fuga que protagonizó Guzmán en julio de 2015 a través de un túnel. - DNA