Jokin Altuna Delantero de Aspe

“La exigencia me hace más fuerte”

Con 21 años, Jokin Altuna disputará el domingo su segunda final del Cuatro y Medio de la LEP.M. En 2016, Bengoetxea VI le arrebató el título por un solo tanto.

Igor G. Vico Javier Colmenero - Martes, 14 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:12h.

Amezketa- Revela Jokin Altuna (Amezketa, 1996) que lleva tres años al galope. Debutó en junio de 2014 y desde entonces no para de crecer y es un emblema en Aspe. Su segunda final del Cuatro y Medio de la LEP.M le llega muy joven y aspira a coronarse ante Mikel Urrutikoetxea el domingo en un frontón Bizkaia de Bilbao que estará repleto -ayer mismo se colgó el cartel de no hay billetes-. Aun así, acostumbrado a los focos, pelea a diario por mantenerse en la pomada en base a un espectacular remate y sentido del juego.

¿Cómo ve la final del domingo ante Mikel Urrutikoetxea? ¿En qué momento le llega?

-Estoy bien. Me siento en un buen momento de juego. No hay excusas. Soy consciente de que tendré por delante una final muy dura. Sé que Urrutikoetxea va a jugar mucho y me estoy preparando para eso tanto física como psicológicamente. Sé que lo tendré complicado. Espero darlo todo.

Ha ido de menos a más en el campeonato.

-Empecé muy mal la liguilla contra Urrutikoetxea (22-12). En el segundo partido, contra Artola, jugué mucho mejor. Los partidos más redondos fueron contra Ezkurdia y contra Olaizola II. En el primer choque estuve nervioso y pasé una mala semana. Cuando gané a Iñaki (Artola) me tranquilicé un poquito y pude crecer.

¿Le vino bien que no hubiera descanso entre la liguilla de cuartos y la semifinal?

-Me ha salido bien. Cuando acabé contra Joseba (Ezkurdia), estaba con juego y confiado. Cuando te ves bien, prefieres que vaya todo seguido.

¿Cómo está de confianza?

-Me siento bien. Es cierto que he realizado un entrenamiento en el Bizkaia de Bilbao en el que no me he encontrado con chispa. Pero es lo normal porque era el primero. Además, la semana pasada hice ensayos fuertes.

El año pasado alcanzó su primera final en Primera desde que debutó en profesionales. Peleó la txapela del Cuatro y Medio de la LEP.M a Bengoetxea VI, campeón por un tanto. ¿Cómo ve su evolución en esta temporada?

-Siento que he mejorado como pelotari. Todos los campeonatos son diferentes. Este año en la semifinal me he vuelto a enfrentar a Aimar, pero el grupo era muy distinto. He jugado contra Urrutikoetxea, Artola y Ezkurdia. Creo que era una liguilla muy difícil. He tenido la suerte de ser regular y de estar bien de manos y de físico en el momento clave. Me han salido las cosas.

¿Ha habido mejoría física con respecto al Altuna III de 2016?

-Hay bastante gente que me dice que he cogido más cuerpo. Soy muy joven y todavía tengo que mejorar. Pienso que habré mejorado y que me queda camino por delante.

¿Ha hecho hincapié con su preparador físico en ello?

-Lo cierto es que no he tenido mucho tiempo para entrenar. He tenido muchos compromisos en verano. Necesitaba sobre todo descansar. El entrenador nos pone un par de días a la semana pesas y series para mantener y para que vayamos ganando poco a poco. Con el trabajo de todos los días es normal que haya una evolución.

¿Ha cogido peso?

-Siempre he sido delgado. Cuando debuté con 18 años, pesaba 69 kilos;y ahora, 75. En tres años he ido cogiendo poco a poco. Dentro de otros tres seré más pesado. Algunos pelotaris con 18 años ya están hechos. En mi caso, llevo un desarrollo bastante tranquilo. Coger mucho de golpe es malo. Estoy muy a gusto con el físico que tengo.

Es decir, trabajar con sentido a la hora de fortalecerse, ¿no?

-Sin duda. Hoy en día, con el juego que hay, muy rápido, se necesita fuerza, pero también movimientos veloces. Para mí, es muy importante la velocidad que tengo y no quiero perderla. Cuando llegas justo a la pelota, tienes menos ideas. Las piernas son muy importantes.

¿Ganaría al Altuna de 2016?

-Igual sí (risas). Mi objetivo es mejorar cada día, aunque eso no quiere decir que vaya a hacer mejor año que el anterior.

Ha vencido en las últimas dos semifinales a Aimar Olaizola, heptacampeón del Cuatro y Medio de la LEP.M, que además dice de usted y Urrutikoetxea que son los llamados a dominar la distancia. ¿Cómo gestiona esas flores?

-Son cosas que cojo con alegría porque, si lo dice Aimar, es por algo. Al final demostré el año pasado que puedo estar entre los mejores y éste lo he vuelto a hacer, pero de aquí en adelante tendré que continuar demostrándolo. Él lo ha enseñado durante muchos años. Mi objetivo es estar mucho tiempo arriba. Por otro lado, creo que Urrutikoetxea es el mejor en el cuatro y medio. Todavía le quedan muchos años. En mi caso, tengo que seguir trabajando.

Entonces, ¿Urrutikoetxea es el favorito al triunfo el domingo en Bilbao?

-Para mí es el favorito por varias razones: tiene más experiencia, tiene 28 años y está en el mejor momento de su carrera, lo cual no quiere decir que no crea en que puedo conseguir la victoria.

Tiene pocas fisuras.

-Eso es. Muchos me preguntan sobre la preparación de cara a la final y es difícil porque Mikel es muy completo, tanto en ataque como en defensa. Yo tengo que salir a hacer mi juego. Tengo que hacer lo que sé: sacar bien, restar bien e imprimir velocidad al cuero. Si el partido es pausado, es prácticamente imposible ganar a Urrutikoetxea.

¿Está dispuesto a enredar?

-Eso es. Intentaré llevar el juego lo más cerca del frontis posible. Es complicado porque Mikel es muy largo, pero iré a por todas.

Quizá no se habla demasiado, pero Urrutikoetxea tiene una habilidad innata para despejar la pelota.

-Coge altura muy fácil. Siempre la pone atrás. Y tampoco perdona cuando tiene opciones.

¿La clave estará en el saque y en el resto?

-Sin duda. En la actualidad es algo muy importante. En el peloteo hay manistas que son muy buenos, pero, si no restas bien, dejas opciones a terminar.

Hablando de enredar y de modos de jugarle a Urrutikoetxea, ¿tiene previsto ver vídeos del vizcaíno contra Bengoetxea VI, un delantero que se le ha atragantado en varias ocasiones?

-Oinatz (Bengoetxea) le ha ganado bastantes veces. Sin embargo, en la última, Mikel (Urrutikoetxea) le supo jugar muy largo. He visto más de una vez esos partidos, pero no me vendría mal repetir.

¿Acostumbra a estudiarlos?

-Como suelo ver la mayoría de encuentros, no necesito tanto volver a ver todos los vídeos. Es algo que está bien. Me vendrá bien. Espero ver alguno.

Tiene 21 años y muchos focos encima. Han ido muy rápido estos tres años en la pelota a mano profesional, ¿no cree?

-Para mí todo ha sucedido rápido, desde luego. En parte es porque las cosas me han ido bastante bien. Ahora mismo estoy arriba, pero tengo que seguir trabajando. Me quedan muchas cosas por aprender.

Siempre puede venir un mal momento...

-Soy consciente de que llegarán malas épocas. Todos los pelotaris las tienen. Eso forma parte de una carrera. Mi sueño es estar muchos años en la pelota y sería lógico que llegaran. Espero vivir muchas temporadas y ganar txapelas.

Consideró al término de la semifinal que se también se merece un título.

-Y Mikel (Urrutikoetxea) también se lo merece. Pienso que lo merezco por la trayectoria que estoy teniendo, pero no tengo ninguna prisa. He soñado muchas veces con ganar la txapela. Si he llegado hasta aquí con trabajo, sé que tengo que seguir haciendo lo mismo. Si no saco el título, continuaré peleando.

¿Qué supone esta final para usted?

-Es muy importante. El año pasado llegué y fue muy bonito. Pero, cuando alcanzas este tipo de partidos, luego no sabes si vas a poder volver. Soy joven, pero lo tenía difícil.

¿Es la final de la confirmación?

-Igual sí. Si llegas y después estás cinco años sin conseguirlo, le das vueltas a la cabeza. Para mí ha sido importante pelear hasta aquí. Gane o pierda significa que puedo estar aquí con trabajo y sacrificio.

¿No ha sentido ansiedad?

-No. También puedo haber llegado a esta final y que venga una racha en la que no regrese. Lo importante es que me siento bien y quiero aprovecharlo.

Tiene 21 años y se encuentra ya considerado en Aspe y en el campo profesional como un delantero de primerísimo nivel. Además, su promotora le valora como uno de los emblemas. ¿Cómo se siente en esa posición?

-Me siento importante en la empresa, pero no solo por el Cuatro y Medio. Durante todo el año tengo bastante exigencia. Hay días en los que no estás bien, pero hay que dar el callo. Son cosas que no pensaba que iba a vivir con esta edad. En Asegarce los jóvenes igual tienen menos exigencia, porque hay figuras que llevan el peso de la plantilla. Es cierto que no tienen tantas oportunidades en los estelares, pero tampoco se les exige tanto. Por ejemplo, cuando perdemos tres o cuatro partidos seguidos, estás en el foco. Se te critica.

Continúe.

-Hemos tenido la desgracia de que se hayan retirado pelotaris de la talla de Titín III, Martínez de Irujo, Xala… Pero a la vez hemos tenido suerte porque esta circunstancia nos abrió la puerta a los estelares. Sin embargo, la exigencia es grande y no es fácil.

Hay deportistas que se vienen abajo ante la responsabilidad. ¿Le gusta o es un problema?

-No me he sentido en ningún momento mal o nervioso por eso. Siempre me he dicho que tengo 21 años y que las cosas han salido así. Estoy bastante arriba, pero no significa que vaya a estar siempre. Lo que tengo es que trabajar para mantenerme.

¿Quizá que le haya pillado tan de sopetón, casi nada más debutar, ha hecho que se acostumbre rápido a ello?

-Puede que sí. Si vives todo esto joven, igual te llena de experiencia y te acostumbras a las buenas y a las malas. Creo que voy a ser más fuerte por las victorias y las derrotas, pero la exigencia también me hace fuerte.

De todos modos, la impresión es que en los partidos importantes no se achica. Sabe manejarse en los momentos complicados.

-Desde que debuté ha pasado poco tiempo, pero he vivido muchas situaciones en la pelota. He ido haciéndome más fuerte. He vivido cosas buenas y malas. Eso curte.

¿Es muy exigente consigo mismo?

-Considero que soy muy exigente. Por ejemplo, en verano, pocas veces vengo a casa contento después de un partido. Siempre llego cabizbajo o enfadado porque no he jugado bien. Eso tengo que aprender a manejarlo. Si tienes muchos partidos, es normal que lleguen las derrotas.

Eso quiere decir que le importa.

-Cuando la gente paga la entrada, el pelotari tiene que darlo todo por respeto a uno mismo y a la afición. Entiendo que la gente me tiene aprecio porque doy todo lo que tengo.

¿Se siente querido?

-Sí. Tanto por la gente de Amezketa y de cerca del pueblo como por la de otros muchos lugares. Me cuentan muchas veces que hay pelotazales de muchos sitios que me animan. Para un pelotari lo más bonito es sentirse querido y devolverlo haciendo disfrutar al público. Es muy bonito que te aplaudan al terminar un tanto.

La fama tiene cosas buenas y malas. ¿Cómo la vive?

-Este es un mundo pequeño. Hay lugares en los que sales con los amigos y notas que te están mirando. Es mejor que te digan algo a sentirte observado. Es incómodo a veces. En ocasiones te sientes raro porque es algo que no había vivido hasta ahora. Lo que hay que hacer es desconectar.