Javier Gurruchaga Cantante, actor y presentador

“Estamos atontados y adocenados;no hay sentimiento de rebeldía”

Mientras se despide de México, Javier Gurruchaga ya mira al concierto que con la Orquesta Mondragón ofrecerá este viernes en la sala Kubik.

Carlos González Paco Navarro Photo - Martes, 14 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:12h.

Vitoria- Mañana comenzará el viaje de regreso a casa desde el otro lado del Atlántico. “Casi voy a aterrizar en Kubik”, sonríe al otro lado del teléfono. Javier Gurruchaga lleva 41 años caminando junto a su Orquesta Mondragón y tiene claro que no piensa ni en el pasado ni en detenerse. Hay cuerda para rato, incluso a pesar del “pequeño catarro” que tiene.

¿Qué tal por México?

-Bien, haciendo, con mi manager, un poco de trabajo, por así decirlo, de oficina. La última vez que estuvimos fue en septiembre, unas horas antes del primer gran terremoto. Estuve actuando en el auditorio de México DF con otros artistas de aquí. La verdad es que es un país que me encanta, pero reconozco que me impone mucho respeto el tema de los seísmos. Pero bueno, he regresado para preparar una serie de conciertos que se harán en primavera del año que viene, para promocionar el disco que he grabado con músicos mexicanos... Pero bueno, estamos ya con la vista puesta en el concierto de Gasteiz.

Aunque como tal ya se han cumplido los 40 años de la Orquesta, siguen todavía con la gira de aniversario. ¿Echar la vista atrás da nostalgia, satisfacción, vértigo, orgullo...?

-Bueno, estamos en el año 41 y tampoco es cuestión de estar todo el día celebrando (risas). Además, la mejor manera de celebrar es actuando y viendo que la gente responde con las canciones viejas pero también con las más nuevas, con otras versiones... De todas formas, no soy yo de mirar demasiado para atrás, no soy muy nostálgico. Hay canciones que están ahí, pero también estoy pensando en nuevos proyectos, en el próximo disco, en el musical Merlín, la Leyenda en el que actúo y que espero que pronto se pueda ver en Vitoria... En realidad, siempre he estado un poco así, compaginando a la Orquesta con musicales y obras de teatro. Y es este hecho de ir haciendo unas cosas y otras lo que me atrae y me gusta. Vamos, que la mirada nos gusta que sea hacia adelante porque siempre hay proyectos esperando.

¿La música todavía le tiene algo que enseñar?

-En este trabajo siempre estás aprendiendo. Además, con el paso de los años, el abanico de preferencias se va ampliando, hay más cuestiones que te influyen, te llega nueva savia de otros lugares... Yo soy sigo siendo optimista y positivo, a pesar de la que está cayendo a nivel mundial, y con este trabajo que es lo que más me gusta hacer. Así que sigo pensando en nuevas canciones, en estar con compositores, como estoy haciendo estos días en México, y en dar conciertos, que es la mejor forma de sobrevivir ante estos momentos tan terribles, violentos y espantosos. Hemos retrocedido e ido a peor. Ante eso, yo tengo la fortuna de seguir dedicándome a lo que me gusta.

¿El humor y la cultura son las dos únicas ‘armas’ que quedan?

-El humor es un arma estupenda, pero están corriendo tiempos en los que el humor que se hace es más blanco, en los que hay más prejuicios a la hora de valorar. Estamos muy mojigatos. Hemos retrocedido en el humor, en los guiones de las películas, en... pero no estoy diciendo nada nuevo. Está ahí. Yo seguiré haciendo humor y música a pesar de que los tiempos que corren son negros más que grises.

Ahora que ha lanzado un tema sobre Trump, ¿cómo se siente cuando, literalmente, se pone la peluca del presidente de los Estados Unidos?

-Me la pongo, me río un poco y luego me llega ese momento en el que no me hace tanta gracia. Es un personaje que no es nada simpático. Está todos los días haciendo el ridículo. Acaba de estar en la cumbre asiática y se ve en las imágenes que no sabe ni dar saludar a otros políticos. Es como un patizambo disléxico, un autoritario, un fascista, un nazi peligroso. Cuando se ha asesina a varias personas en su país, sólo se le ocurre decir que asesino, pobre, igual estaba un poco loco. Es un disparate. Lo imito, aunque a veces me cuesta porque es un personaje que me da malas vibraciones.

¿Como especie, tenemos futuro?

-Bueno (risas). Estamos bastante pasotas y pasivos. No pensamos dos veces a quién vamos a elegir. Mucha gente de generaciones posteriores a la mía no sabe quiénes son los que hicieron posible que hoy estemos aquí en todos los aspectos de la vida: política, arte... Si dejamos pasar y permitimos hacer, pues nos aparecen personajes como Trump o el enano coreano. Con estos dos, no vamos a durar mucho, la verdad. Es verdad que estos son casos extremos, pero hay muchos situaciones en las que parece que no nos damos cuenta de que somos nosotros los que tenemos que espabilar. Estamos muy atontados y adocenados;pasamos de todo y no hay sentimiento de, por lo menos, un poco de rebeldía, de levantarte ante lo que sucede. Estamos en aquello de: a mí, plin. ¿Se puede ser positivo? Sí, pero depende de nosotros. Hay que pelear, luchar, y hay que hacer cosas. Por ejemplo, viajando se curan todas estas tonterías de los ismos y el que quiera entender, ya me entenderá. Ya te digo, creo que estamos un poco atontados.